MI PELO ME DA

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Cuando tenemos estrés todos notamos que se nos cae más el pelo. Además, mucha gente vive la propia pérdida del cabello como un hecho estresante, lo que hace que entren en un círculo vicioso.

¿Qué puede generarte estrés?

En general, se disparará tu respuesta de estrés en el momento en el que piensen que no vas a ser capaz de hacer lo que sientes que tienes que hacer. Puede ser a nivel laboral, a nivel personal, familiar, con tus amigos, o en definitiva, en cualquier área.

Cuando te estresas, te activas fisiológicamente. Tu cuerpo funciona más rápido, y realiza un gasto extra de energía. Como son necesarios más recursos para enfrentar lo que te está ocurriendo, tu organismo saca energía extra para abordarlo. Hasta aquí, puede ser llevadero, si este esfuerzo es por un tiempo limitado. Si pasa la etapa de estrés, la respuesta que ha tenido tu cuerpo no tiene porque ser perjudicial. Cuando pasa el momento estresante, y todo vuelve a la calma, tu cuerpo puede recuperarse.

Sin embargo, si esta situación estresante se alarga en el tiempo, se convierte en perjudicial para tu salud y efectivamente, en la condena para tu pelo.

Algunos ejemplos de situaciones estresantes que duran demasiado son, por ejemplo, una excesiva actividad laboral, una enfermedad prolongada, una situación familiar o de pareja conflictiva acumulada en el tiempo. Las características comunes de estas situaciones son que, son vitales, es decir, afectan a un área importante de tu vida, y que son demasiado duraderas en el tiempo, con lo que tu organismo no tiene tiempo para recuperarse.

Estres y caida cabello

Pues bien, sin duda, lo que te recomendamos es que evites todo lo que te pueda hacer padecer estrés. Si el problema es laboral te proponemos que reflexiones sobre algunas cosas:

¿Te ocupas de todo lo que te corresponde, o te encargas de cosas que son responsabilidad de otra persona? A menudo te puedes ver desbordado/a de tareas sin saber bien porqué. No es fácil darse cuenta. En ocasiones, cuando quieres ayudar a los demás no te das cuenta que te estás perjudicando, y mucho.

  • Para saber si una tarea es tuya o no, primero piensa si estás en tu lugar o estas ocupando el lugar de otra persona. En ocasiones, sin darnos cuenta, nos movemos hacia un sitio que no nos corresponde, o también puede ser que los demás esperan de nosotros que hagamos cosas que no nos corresponden (también en todos los ámbitos, familiar, laboral, pareja, amistades).
  • Segundo, piensa si las consecuencias de hacer esa tarea van a repercutir sobre ti.
  • Tercero, aunque en ocasiones determinadas tareas no hechas, o no bien hechas, sí tengan consecuencias para ti, ¿Es realmente tu responsabilidad hacer esa tarea? Es decir, esa tarea, ¿te acerca a tu objetivo?

Algo que te ayudará mucho a ordenar tu lista de tareas será definir bien tus objetivos. Cuando tienes claros tus objetivos, reduces mucho la probabilidad de que te ocurra la sobrecarga de tareas por ocuparte de cosas que no son responsabilidad tuya.


Esther Gómez
Psicóloga y directora del centro Psicoarganzuela.

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